viernes, 19 de septiembre de 2008

Relojes de arenA


A veces he pensado que la amistad entre algunas personas especiales es como un reloj de arena. Digamos que cuando todo marcha bien el reloj va perfecto, su arenita cayendo, el cristal muy limpito, etc… Sin embargo, en muchas ocasiones el reloj se rompe, la arena sale esparcida por todos lados, y el cristal se hace mil pedazos. Es aquí cuando nosotros tomamos una decisión, que hacer con esto. Muchas veces si no valoramos suficiente ese reloj, simplemente barremos los pedacitos con la escoba y con la aspiradora eliminamos los restos de arena que queden por el suelo. Pero, en muchas ocasiones apreciamos tanto ese reloj pese al estado en el que ahora lo tenemos, que recogemos los pedacitos de cristal con nuestros propios dedos, y al hacerlo nos cortamos ligeramente y sangramos, pero no nos importa, porque verdaderamente es tan valioso para nosotros que creemos que merece la pena hacer esto e intentar reconstruirlo poco a poco, aunque tengamos que recoger granito a granito la arena y con cada cristal nos cortemos una y otra vez. No importa, es nuestro reloj de arena.

No hay comentarios: